Silencio en mi cuerpo

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No solía ser así, pero ahora me gustan los silencios, los que surgen de la soledad y los que se comparten. Silencios que borran palabras huecas, que limpian la mente y calman el cuerpo. Silencios que te conectan con el aire que respiras y te unen al latido de la tierra.

Cierro los ojos, respiro, vacío mi mente y escucho a mi cuerpo. Mis pies están adormecidos por las quimios que intentan curarme. A veces siento pequeños calambres, como descargas eléctricas, que me cogen por sorpresa. Mis piernas están cansadas, y no son livianas, ni ágiles. Respiro. Mi vientre tiene vida propia. Un leve pinchazo me recuerda la ubicación exacta de un intruso del que tarde o temprano debería hacerme amigo. Si no puedes con tu enemigo, únete a él, dicen.  Respiro. Mi manos también están adormecidas, pero es una sensación casi agradable, como un runrún cadencioso. Mis brazos no son fuertes, ni flexibles. Mi pecho, que parece sano pero no olvida sus cicatrices, se mueve al ritmo del aire que entra y sale sin descanso.

IMG_5795Respiro, y siento mi cuerpo tranquilo. Respiro y mi cuerpo ya no pesa. Respiro y es como si ya no hubiese cuerpo, y en su lugar el silencio lo ocupase todo. Yo soy silencio y me siento bien. El silencio  me regala otra victoria.

 

 

 

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14 comentarios en “Silencio en mi cuerpo

  1. El silencio que llena la mente es un silencio hermoso, te crea una paz que hace mucho que no soy capaz de lograr, más no desespero algún día volverá y de ese silencio he de volver a respirar. Un fuerte abrazo de algodón como nos decimos entre nosotros los enfermos de FM. ❤

  2. Pepa….el cuerpo acaba convirtiéndose en un recipiente, a veces maltrecho. Pero el silencio interno te hace conectar con el mundo mucho más que tu propio cuerpo. Te entiendo tanto….yo adoro el silencio….me cuesta concentrarme en conversaciones….soy capaz de silenciarme en medio del barullo y alejarme…. Un beso guapa y mucho ánimo. Sigue descubriendo esas cosas tan maravillosas de ti misma.

  3. Sé que me quejo de vicio tras conocer casos como el tuyo y es precisamente en el silencio cuando me siento más culpable por ello…una culpa que desaparece hasta un nuevo lamento. Fuerza.

    1. Cada uno tiene sus problemas y por momentos nos parecen gigantes. Mis amigos me dicen cosas parecidas a tu reflexión y yo siempre les digo que tienen derecho a quejarse de lo que les preocupe incluso a mi, porque quiero poder escucharles y ayudarles en su día a día, como antes hacía. Un beso.

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