En el fragor de la batalla

IMG_6319Uno de ellos estaba oculto tras una esquina. Podía ver a su alrededor a los compañeros corriendo y a muchos cayendo, con el rostro desencajado por el dolor. La mayoría no volvían a levantarse, otros gritaban y lloraban desde el suelo. Él prefería no enfrentarse a ello, de forma que permanecía allí, en aquella esquina que parecía segura. Estaba casi paralizado por el terror, así que su fusil callaba. Si disparaba delataría su posición. ¿Cuánto podía durar aquello? ¿Quién vencería? ¿Y si su bando perdía? Entonces no habría servido de nada su estrategia. Caería también, preso de la vergüenza de saber que el miedo había dominado sus últimos minutos en la tierra.

El otro corría agachado. Barría con la mirada cuanto le rodeaba, atento a cualquier sonido extraño que delatase a sus enemigos. Pero no cesaba en su avance. Se detenía a investigar delante de cualquier parapeto, y continuaba cuando veía campo libre, sorteando balas y granadas. Tenía miedo, mucho, al dolor, a la muerte, pero la esperanza de conseguir avanzar y alcanzar la victoria le espoleaba a no detenerse. No podía detenerse. Luchaba por su vida y por la de los que amaba, porque ellos le esperaban en casa y le querían vivo. Debía conseguirlo: correr, avanzar, protegerse, continuar, luchar.

¿Qué tipo de luchador quiero ser yo? ¿El que avanza a pesar del miedo y se arriesga para alcanzar la victoria, o el que se oculta en una esquina, paralizado por el miedo y ajeno a lo que está sucediendo?

Supongo que soy los dos, a ratos valiente y a ratos cobarde. Corro y luego me detengo y lloro. Porque el miedo es el sentimiento más primario. Existimos gracias al miedo, que nos protege, y a pesar del miedo, que nos paraliza. Pero es la esperanza la que arranca de nosotros la valentía necesaria para continuar más allá de lo esperado, para explorar nuestro futuro y vislumbrar la meta que todos buscamos: el amor puro.

P.D.: Confirmadísimo, me operan. Me quitarán la mitad del hígado actual. Estoy esperando la llamada del hospital para que ingrese. Será el miércoles o el lunes, martes o miércoles de la siguiente. Estoy agradecida, esperanzada y acojanada a partes iguales. Gracias por vuestro apoyo. Un abrazo muy fuerte y también algunos de algodón.

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11 comentarios en “En el fragor de la batalla

  1. Y desde el miedo sigues inspirando tanta fuerza,,, eres muy grande Pepa. Te sigo desde hace meses. No se si me recordarás, hace tiempo te escribí x aquí. Un osteosarcoma que de ser grado bajo pasó a ser peor y al final tras la operacióm hubo que hacer quimio. Acabé hace 10 días con el último ciclo, y aún así sigue el miedo, aunque espero con el tiempo lo lleve mejor. Espero y deseo que tu operación salga bien y que pronto estés recuperándote de todo con tus seres queridos. Un besazo!! :*

    1. Hola, guerrera! Me alegro de que hayas terminado. Ahora a ponerse fuerte. El miedo siempre está ahí, y hay que aprender a convivir con el. Pero tú y yo sabemos que hay muchos motivos para salir a la arena a luchar y encontrar una excusa para sonreír. Se feliz!

  2. Aquí estaremos al pie del cañón para disparar las salvas que anuncien el final de la contienda, no se ganara la guerra pero sera una buena batalla y debilitara al enemigo. El fin de la guerra esta cerca y seras la vencedora, quizás no por k.O. pero si por puntos. Abrazos de algodón mi querida amiga. Lucharemos a tu lado a pesar de la distancia. Muchos besos. 😘😘😘😘

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