Y si me quejo, qué pasa

IMG_6481La queja no sirve para mucho, es cierto. Cuando nos quejamos nos sentimos débiles, la parte perjudicada que necesita compasión. Puede llegar a estresar a los que te rodean y a ti mismo.
Sin embargo, tarde o temprano nos quejamos. ¿Por qué? Creo que cuando me quejo libero tensión y acuno mi sufrimiento. También es un acto de sinceridad: no siempre puedo ser fuerte, no siempre tengo ganas de sonreír.
Pero los que te quieren no llevan bien la queja. Lo entiendo. Escuchar la queja es situarse en la órbita del padecimiento del otro. Entonces solo puedes pensar en sacarle de allí, en animarlo para que cese en su queja. “No te obsesiones”, “no te lo tomes así”, “no vale la pena”,  “tienes que pensar en positivo”… Negación y deber.
Hace un mes pasé por una operación importante que se complicó. Desde entonces estoy en el hospital, donde he pasado por un pequeño viacrucis de pruebas e intervenciones. Sinceramente creo que lo he llevado bastante bien, pero ahora empiezo a notar el desgaste. Quiero volver a mi casa, disfrutar de las pequeñas cosas, ver cada día a mi hijo y a mi marido, acariciar a mi perra Cala, sentarme en la terraza al solecito… En fin, imaginad. Y empiezo a quejarme porque estoy cansada de estas cuatro paredes blancas, de la comida de hospital, de ir de la cama a la silla… Es una queja tranquila, pero dicha con semblante serio. ¡Qué harta estoy de estar aquí! Necesito salir como agua de mayo.
¿Qué es lo peor de la queja? Que sea continua. Cuando sólo vemos lo malo y nos instalamos en lo negativo, nada bueno saldrá de ello. Ni para nosotros ni para los que nos acompañan. Pero una queja a tiempo puede ser sana, y solo pide comprensión y apoyo. “Te entiendo, tienes razón, cariño”, “ánimo que queda menos”, “lo estás llevando muy bien”. No hace falta más.
Nuestra sociedad nos ha enseñado que no debemos quejarnos, pero eso es algo injusto, todos debemos tener el derecho a quejarnos cuando nos abruma el dolor, el agotamiento o la pena. Eso sí, con mesura.

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4 comentarios en “Y si me quejo, qué pasa

  1. Quejarse no es malo, lo malo es cogerlo por costumbre, más por nosotros que por lo que nos rodean. Una queja continua te hace venirte abajo y caer en un agujero del que luego cuesta salir.
    Es normal que tengas ganas de salir del hospital y volver a casa a tu espacio con los tuyos, pero si lo haces que sea cuando estés fuerte recuperada que no por querer correr te haga dar un paso atrás y tener que volver otra vez y para más tiempo. Dirás que es fácil desde el punto de vista de alguien que esta en su casa, pero te aseguro que no lo es, cada uno tiene su propio hospital sin que estos tengan necesariamente las paredes blancas,
    Solo puedo mandarte toda la fuerza que pueda y todo mi cariño, deseando que tu deseos se cumplan pronto. Muchos besos y un abrazo de algodón fuerte y mullidito que estoy seguro que te hará tanto bien como a mi. 🌹🌹😘😘😘😘

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