De kriptonitas y regalos

IMG_6724Todos tenemos nuestra kriptonita, ese punto débil que nos vuelve blanditos, muy blanditos. Mi kriptonita tiene dos lados. Uno se llama Guillermo y el otro Luis. Mi hijo y mi marido. Ya sabéis que estoy enferma desde hace tres años. Durante ese tiempo, pensar en ellos ha sido suficiente para ponerme a llorar. Porque es muy fácil dejarse llevar por pensamientos como “estarán bien cuándo yo no esté”, o “les amo tanto que se me parte el corazón si pienso en que tendré que despedirme prematuramente”. Hay muchos otros pensamientos tristes alrededor de mi kriptonita, tantos que a veces parece que es imposible liberarse de ellos, que lo fácil sería dejar de buscar pensamientos alegres para intentar estar animada. Porque acaba resultado un esfuerzo hacerlo. Por la mañana, te despiertas con una lágrima suspendida en los ojos cuando ves a tu marido durmiendo junto a ti, y te dices a ti misma: no, no lo permitas, busca un pensamiento alegre. Porque no quieres que él lo sienta. No quieres que él sepa que él es tu kriptonita.

Mi hijo Guille, mi pequeñajo de metro ochenta, se tumba en el sofá junto a mí y ruega que le acaricie la espalda, algo que a ambos nos encanta desde que era un bebé. Yo sonrío, extasiada en el momento, pero al poco puedo sentirme tristísima porque adoro estar con él y me parte el alma pensar que mi tiempo es limitado. Ya sé que a todos nos puede pasar una desgracia en cualquier momento, el problema es que yo LO SÉ. Y esa certeza es una condena lenta y dolorosa, que no me da tregua.

Sin embargo, he encontrado una idea que me está ayudando a remontar esos instantes de pena. “Cada segundo que paso contigo es un regalo”. Este sencillo pensamiento cruzó mi mente por sorpresa al mirar a Luis hace un par de días. Él estaba leyendo muy concentrado y recuerdo que me fijé en su rostro y en las ganas de besarle. Me repetí “cada segundo que paso contigo es un regalo”, porque solo estar junto a él y poder contemplarle lo es, y me hace feliz. He grabado con firmeza esa frase en mi mente para tenerla siempre a mano.

Guille está de vacaciones y volverá en 4 días. Mi media kriptonita estará en casa de nuevo. Y cada segundo que pase con él será también un regalo. ¿Os dais cuenta de lo afortunada que soy?

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2 comentarios en “De kriptonitas y regalos

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