Del por qué te mimo tanto

Cartas a mi hijo 7

mimarEsto te parecerá una extraña sucesión de pequeños quehaceres diarios, pero lee hasta el final, por favor.

Hoy he ido a comprar al súper tus latas de refresco favorito que devoras como si no hubiera un mañana, un cargamento de patatas fritas (porque todo lo acompañas con patatas fritas) y esas hamburguesas que te encantan y que sólo comes tú, aunque Luis se muera de envidia.
Hoy he hecho tu cama procurando que quede perfecta. Nunca la haces porque sales corriendo muy temprano. He aprovechado para vaporizar colonia en tu almohada. Cuando abras la cama y apoyes la cabeza en ella, te sentirás genial.
Hoy he conectado el ambientador de tu baño por enésima vez. Siempre lo desenchufas para secarte el pelo, pero nunca te acuerdas de volver a encenderlo. Quiero que tu baño huela a flores.
Hoy he ordenado el cajón de tu ropa interior. Siempre buscas las mismas prendas y lo revuelves todo. Cuando vuelvas a buscar te será más fácil encontrar lo que desees.
Hoy he leído un artículo en el periódico sobre creación de nuevas empresas y te lo he enviado por correo electrónico con algún comentario. Creo que te puede ser útil para el trabajo de investigación que te han encargado hacer en el instituto.
Hoy te he preparado, como cada noche, dos emparedados de nocilla para que te los lleves para desayunar mañana. Junto a ellos te he colocado las pastillas de gingseng te que tomas cada mañana. Así no se te olvidarán. El otro día incluso te saqué una del bote y te la dejé allí lista sobre la mesa, junto a un vaso de agua. Tú no la viste y te tomaste otra. Después me preguntaste un poco enfadado que por qué había hecho eso, protestaste diciendo que no era necesario. Yo lo pensé unos segundos y me eché a reír.

– Tienes toda la razón -te dije abrazándote- .¿Sabes, lo que pasa, cariño? Que yo, si hiciera falta, iría poniéndote por la mañana la acera por delante para que caminases…

Acabamos los dos riéndonos juntos. ¡Cuánto te quiero! Tengo que aprender a no mimarte tanto, a dejarte espacio, lo sé. ¡Ya has cumplido 17 años! Pero es que siento que ahora que puedo tengo que hacer todo lo que está en mi mano por ti.  Cuando no esté no tendrás más remedio que hacerlo todo por ti mismo. Ahora te mimo, con ganas y mucho. Perdona. Lo siento. No debería. Lo intento. Te lo prometo.

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6 comentarios en “Del por qué te mimo tanto

  1. Me ha encantado encontrarte. Mimale si quieres, haz lo que te apetezca. Estoy segura que aunque parezca molesto, le encanta.

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