Favores gratis, amores gratis

IMG_7589.JPGLíbrame de todo mal, le pedíamos a Dios. Y Dios raramente nos libraba.
Mamá, no te mueras nunca, y ella, finalmente, nos dejaba.
No me dejes solo, ni de noche ni de día, le rogábamos a nuestro ángel de la guarda. Y él raramente se hacía sentir.
No me dejes nunca, le pedíamos a nuestro amado. Y él raramente se quedaba para siempre.
No me falles nunca, amigo mío. Y él, incluso él, algún día nos fallaba. Y nosotros a él.

Nos empeñamos en convertir en infalible lo que por naturaleza no lo es. Siempre esperando, exigiendo demasiado. Por eso, en algún punto de nuestra existencia, llegamos a convencernos de que la vida es una sucesión terrible de desengaños que no tiene solución.

O quizás sí. ¿Y si aprendiésemos a desear mucho, pero esperar poco? Me explico. ¿Y si todo cuanto recibiésemos de bueno lo considerásemos un suceso inesperadamente mágico y maravilloso? Si agradeciésemos lo bueno y dejásemos pasar lo malo. Si en  lugar de pedir, acogiésemos, si en lugar de exigir, sonriésemos con amor ante los regalos inesperados. En todo caso seríamos más felices, ¿no? Visto así, ¿no os pone los pelos de punta que por ejemplo un nuevo jefe os diga “espero mucho de ti”? Jeje.

Pero hay otra sentencia aún más memorable: “si tú me das, yo te doy”. ¿Y quién debe dar primero?, me pregunto. ¿Cómo se inicia el intercambio de favores y amores? ¿Paro en cuanto me falles? Estoy cansada de esta dinámica. Favores y amores deberían ser gratuitos, amables, desprendidos por naturaleza. Quiero ser más feliz y lo soy si pienso que el mundo puedo girar de otra forma más compasiva y sencilla. ¿No os parece? Un abrazo.

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4 comentarios en “Favores gratis, amores gratis

  1. Para mi cada una de tus entradas son una lección de vida.
    Toda la razón en lo que dices. En algún momento de nuestra vida nos damos cuenta de que todo parece un intercambio de favores y resulta tan absurdo, se pierde la esencia de aquello que hacemos porque nos nace, porque nos sale del corazón.
    Importante me parece magnificar lo bueno y , en cambio, solemos dejarlo pasar y engrandecer lo malo.
    Hay cosas terribles, yo lo sé, que no se pueden pasar por alto, pero que bueno si esas otras cosas mágicas, que las hay cada día, calaran en nosotros con tanta fuerza que nos hiciera agradecer cada segundo el hecho de estar vivos.
    Un saludo, Pepa, y sigo al pendiente de cada una de tus palabras.

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