Soy yonquí, sí.

comida y personasDe personas y comidas

Está claro que lo que comemos nos hace bien o nos hace mal, según el caso. Yo por ejemplo no puedo tomar alcohol porque mi hígado está inflamado. Tampoco debería abusar del azúcar, ni de la grasa, ni del marisco. Y ya puestos me miro y remiro los prospectos en busca de ingredientes que ahora sé que no son saludables. Pasta, pan y

arroz procuro que sean integrales. Y he descubierto que me encanta la quinoa y las semillas en general. Evito los fritos y el queso, y como más frutos secos y fruta. Es un pequeño gran esfuerzo, pero todo sea por mi cuerpo.

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De igual modo, he apartado las personas negativas de mi vida, creo que me inflaman el hígado, lo juro. Los que siempre te devuelven su propia queja cuando les explicas tu problema me afectan directamente a la garganta. Me dan ganas de gritarles: ¡Sí, ya sé, tú siempre más!

También me estoy mirando mi afección a los tipo Guadiana. Aparecen y desaparecen sin previo aviso, dejándome desconcertada, preguntándome si habré dicho o hecho algo mal, o si simplemente son personas inconstantes que fluctúan como un péndulo desbocado.

Luego están, por supuesto, los que huyeron a tierras lejanas al escuchar la palabra cáncer. Nunca más se supo. De venir a tu boda a desaparecer en un agujero oscuro y no recibir ni un mensajito al año. A veces pienso que, pobres, igual lo de mi enfermedad es algo que les recuerda lo mal que lo pasaron con alguien a quien querían, pero claro, a continuación pienso que lo que es a mí no debían quererme tanto.

También me he quitado de los tristes, son esos que tienen una vida bastante aceptable, pero siempre encuentran un motivo para alimentar su depresión. Un motivo que suele parecerme tan vano, tan pueril… Me dan ganas de decirles: ¡espabila, suertudo, que yo me cambiaba contigo! Este tipo me inflama el cerebelo, directamente.

De igual modo, me he alejado un poco de los simples conocidos. Yo tendía a creer que todo el mundo era amigo mío y procuraba hacer crecer mi nido para ir acogiendo a más y más amigos. Pero un día te das cuenta de que sólo unos pocos están donde los necesitas y esperas, que sólo unos pocos saben darte amor y alegría como si fuese tu medicina idónea, la que te cura.

Un día descubres que hay nuevos amigos que incluso en la distancia y sin conocerte, son capaces de hacerte llegar la vibración amorosa del universo. Suena muy espiritual, pero es que muchos de los que nos enfrentamos a una situación en la que la muerte se convierte de repente en una posibilidad más cercana, nos da por examinar nuestro interior y procurar conectar con la energía del universo, a ver si se nos pega un poco. Todo aquel capaz de entregarte un trocito de amor universal (ese que no espera nada a cambio y resuena en tu alma), es como una medicina buena y rica, como un jarabe sabor a fresa que nos deja flotando en una sonrisa.

Y por supuesto, aquellos que te rodean y te dan su amor a diario, tus amigos, tu familia, se convierten en el suero de vida del que te alimentas a diario. Te enchufas a su amor y procuras que sientan el tuyo con gran fuerza. El resultado es gente sonrosadita, sanota, feliz. Es como un baño público de salud y amor, en el que chapoteamos y salpicamos todo. Sí, me he hecho yonqui del amor. Lo demás, no existe.

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10 comentarios en “Soy yonquí, sí.

  1. Que bonito Pepa. Particularmente detesto A Los Guadiana, me pasa como a ti, me da por rallarme y pensar si dije o hice algo para esa actitud distante, y luego de repente no es nada, es que ellos son así, ya, pues que les den pomada.
    Amor, mucho amor bueno y de verdad, de que te hace sentir bien y no estar triste o pensativa o malhumorada. Ahí las dao.
    La comida la verdad es que la descuido bastante, mira tu por donde me voy a hacer ahora mismo un batido de frutas que me has removido ciertas cosillas.
    Pepa, un besazo enorme.

  2. Hola Pepa, de nuevo me ha impresionado la forma en que tienes de plasmar en palabras tus pensamientos y tus sentimientos y las conclusiones a las que has llegado. Tengo que decir que lo que expones, es la pura realidad…mi madre ha sufrido mucho por este tipo de cosas, sobre todo por esos que comentas que nunca mas se supo a la hora de escuchar la palabra cáncer…aún en la peor de las circunstancias, seguimos adelante, soy parte de ejército de familiares (y amigos) al que te refieres, y creo, después de 7 años de lucha, que al final, es lo que importa, el amor de los tuyos…

    reitero, escribes muy bien, debías planteártelo,
    deseo que estés bien
    besos

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