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Favores gratis, amores gratis

IMG_7589.JPGLíbrame de todo mal, le pedíamos a Dios. Y Dios raramente nos libraba.
Mamá, no te mueras nunca, y ella, finalmente, nos dejaba.
No me dejes solo, ni de noche ni de día, le rogábamos a nuestro ángel de la guarda. Y él raramente se hacía sentir.
No me dejes nunca, le pedíamos a nuestro amado. Y él raramente se quedaba para siempre.
No me falles nunca, amigo mío. Y él, incluso él, algún día nos fallaba. Y nosotros a él.

Nos empeñamos en convertir en infalible lo que por naturaleza no lo es. Siempre esperando, exigiendo demasiado. Por eso, en algún punto de nuestra existencia, llegamos a convencernos de que la vida es una sucesión terrible de desengaños que no tiene solución.

O quizás sí. ¿Y si aprendiésemos a desear mucho, pero esperar poco? Me explico. ¿Y si todo cuanto recibiésemos de bueno lo considerásemos un suceso inesperadamente mágico y maravilloso? Si agradeciésemos lo bueno y dejásemos pasar lo malo. Si en  lugar de pedir, acogiésemos, si en lugar de exigir, sonriésemos con amor ante los regalos inesperados. En todo caso seríamos más felices, ¿no? Visto así, ¿no os pone los pelos de punta que por ejemplo un nuevo jefe os diga “espero mucho de ti”? Jeje.

Pero hay otra sentencia aún más memorable: “si tú me das, yo te doy”. ¿Y quién debe dar primero?, me pregunto. ¿Cómo se inicia el intercambio de favores y amores? ¿Paro en cuanto me falles? Estoy cansada de esta dinámica. Favores y amores deberían ser gratuitos, amables, desprendidos por naturaleza. Quiero ser más feliz y lo soy si pienso que el mundo puedo girar de otra forma más compasiva y sencilla. ¿No os parece? Un abrazo.

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I have a dream

He cumplido un pequeño sueño y ha sido delicioso, único, mágico y emocionante. He conocido en persona a mi grupo musical favorito: Miss Caffeina. Fue en Valladolid, este viernes 21 de abril, una semana después de verlos actuar en Benicassim.

alberto miss caffeina   IMG_7470
He hablado con Alberto Jiménez, su dulce y guapísimo cantante, cuya cadenciosa voz te envuelve cuando habla y te hace volar. También he hablado con Sergio Sastre, el autor de buena parte de las canciones y de “mira cómo vuelo”, el himno que me ha acompañado durante el último año de mi enfermedad. Sergio, atractivo y listo como él solo. Dos rebeldes con encanto. Me sentí tan cerca de ellos, tan a gusto… los sentí míos. Chicos, si necesitáis una amiga en algún momento de vuestra vida, aquí estoy, con un hombro como la pista de un aeropuerto y el corazón en la mano. Menuda llorera me dejé caer, ¿eh?
Hay sueños pequeños y sueños grandes. Los grandes forman parte de nuestro proyecto de vida y requieren esfuerzo, constancia y bastante suerte. Yo he sido muy afortunada porque cumplido la mayoría: encontrar un gran amor, tener un hijo, trabajar en algo que disfrutase, jubilarme pronto (jeje)…
¿Cómo son los sueños pequeños? Visitar un lugar lejano, conocer a un actor o cantante al que adoramos, hacer el amor en un ascensor… A menudo son difíciles de alcanzar. Los pequeños sueños incumplidos se van sumando a lo largo de nuestra vida en una mochila que cargamos a la espalda, esperando un pequeño milagro. A veces metes la mano en la mochila, sacas uno y, por fin, lo cumples. Otros permanecerán en la mochila para siempre, olvidados o superados por las circunstancias. Era muy difícil, cuestión de suerte, nos decimos, era casi imposible, nos recordamos. Y así, esos pequeños sueños incumplidos se nos acumulan indoloros, incoloros, casi trasparentes.
Mi “pequeño” sueño de conocer a Miss Caffeina en persona ha salido con presteza y alegría de mi mochila. Ha pasado solo una semana desde que lo expliqué en mi anterior entrada. Y como a menudo sucede, todo ha sido gracias a un ángel: mi amigo Paco, de Medina del Campo, que leyó la entrada en mi blog en el grupo de la Asociación Española contra el Cáncer. Paco, gracias por hacer que se cumpliese, pero sobre todo GRACIAS por entrar en mi vida. Y un abrazo a Vicky, muchos abrazos.
Aquí estamos los cuatro en Medina del Campo:
Paco, Vicky, Pepa y Luis.
paco y vicky medina del campo  IMG_7473 (1)

 

Pepirisitas & friends

sonrisasSiempre me ha gustado la gente que tiene una sonrisa a flor de piel. Personas de espíritu joven, inasequibles al desaliento, con ganas de vivir lo que surja, de aprovechar oportunidades o reconvertir penas. Son personas capaces de conectar con tu tristeza o preocupación en un segundo, y que de inmediato se solidarizan y te ayudan a remontar.
A todos nos pasa, los amigos vienen y van, porque las vida los lleva lejos de ellos, porque tú los alejas o ellos deciden hacerlo, pero si repaso mi vida, soy consciente de que mis mejores amigos son, básicamente, gente feliz. La felicidad campa a sus anchas en sus corazones, porque allí encuentran bondad, calma y optimismo. Gente de sonrisas.
Cuando empecé con el blog, una amiga se refirió a él como “pepirisitas”. ¡Cómo nos reímos aquel día! ¿Recuerdas? Sigo haciéndolo al recordarlo. Hay una diferencia sutil entre ambos apelativos. Uno habla de voluntad, del deseo (y necesidad) de sonreír a pesar de todo, aunque cueste a veces. El otro habla de ser, de ese carácter casi infantil que todos llevamos dentro y que no siempre es fácil mantener. No es lo mismo.
Mi gente sonríe con el corazón en la mano, con la mirada franca, con las manos abiertas para iniciar un abrazo. Mi gente es lo que me insufla fuerza. El amor, es lo que tiene.

Quiero ser un cascabel

IMG_6703Cascabel, esa bolita metálica que tiene otra dentro que tintinea. Es un sonido alegre y limpio. Me encanta la palabra cascabel. Pero hoy casi nada lleva cascabel, ni siquiera los gatos. Pero sí decimos que algunas personas son cascabeles o cascabelillos. El caso es que son una rara especie, ¿no os parece? Por si alguien tiene alguna duda, os explico lo que para mí es un cascabelillo:

  • Es risueño, su cara suele reflejar una sonrisa franca, natural.
  • Empatiza rápidamente con tus emociones.
  • Es cariñoso y le gusta el contacto físico: es un abrazador nato.
  • Su alegría es contagiosa.
  • Su sola presencia te levanta el ánimo. Siempre sabe arrancarte una sonrisa, incluso cuando crees que no eres capaz.
  • Es sencillo y bueno, una persona sin doblez. Lo que ves es lo que hay.

Siempre he procurado rodearme de cascabelillos. Mi marido lo es, mis mejores amigos lo son.
Me gustaría hablaros de mi amiga Carol. La conocí hace 17 años. Ella me sustituyó durante mi baja maternal, y luego seguimos colaborando en el trabajo. Pero nos hicimos amigas desde el minuto uno. Es la persona más dulce, alegre, generosa, cariñosa y buena que he conocido. Solo diría cosas buenas de ella. Es un gran cascabelillo. Me gustaría ser más como ella, me gustaría ser considerada un cascabel para los que amo y para el resto del mundo. Creo que todos deberíamos procurar serlo. Porque los cascabeles entregan su alegría y amor de forma incondicional, a diestro y siniestro. ¿Y quién no necesita alegría en su vida? Yo la necesito a raudales, a espuertas, con avaricia. Y creo que los demás también, aunque a veces, no sepamos verlo y antepongamos otras necesidades que no nos dan la felicidad.

Mujeres y reinas

Aunque hay algunos amigos hombres que me están ayudando mucho y los adoro, hoy quiero dedicar esta entrada a mis amigas mujeres.

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Cuando dos mujeres se rozan el alma, sucede algo mágico.
Pueden derramarse fuentes y ríos, provocar cascadas e inundarlo todo con sus lágrimas de amor.
Seguramente habrá risas, risas fuertes, de las que no se atascan, de las que confluyen como una melodía única que alegra el corazón del mundo.
Se mirarán pensando, ella es como yo, yo soy como ella, y sus ojos serán espejos transparentes en los que nadar sin prisa.
Cuando esas almas se rozan, quizás sus manos se encuentren y se den fuerza, como si el universo las envolviese en una sola aura más grande, capaz de superar cualquier lucha o pena.
Habrá palabras, melódicas, incontinentes, sinceras, de esas que penetran en el pecho y suben por tu garganta, creando palabras nuevas.
Cuando dos mujeres se quieren, cuando su amistad es verdadera, la tristeza se comparte hasta que huye sin entender nada, porque cualquier excusa es buena para abrazarse y sonreír. Una mujer por sí sola luchará sin tregua, pero dos amigas serán invencibles, reinas de su propio mundo de paz, alegría, amor y entrega.

Aunque sois muchas (tantas que empecé a hacer la lista y me dio miedo dejarme a alguien y desistí), me gustaría mandar un abrazo muy especial a Edi, Isa, Isabel y Lucía. Ya sabéis por qué.

Ella se volvió tan triste

IMG_5876Sus ojos azules siempre parecían tristes. Incluso si esbozaba una sonrisa, tímida y breve, casi torcida, ésta no lograba contagiar a su mirada. No siempre había sido así, recuerdo su risotada franca y la forma en que los ojos se le achicaban hasta casi desaparecer, traviesos. Era fuerte, abierta, alegre, sincera.

Un día cayó enferma, y lo hizo con un diagnóstico gris y futuro incierto. La enfermedad cortó sus alas y el dolor la detuvo en seco. Cada mañana se ponía la cara B del disco, esa que nadie quiere oír porque no es bonita. Y se volvió irremisiblemente triste. Yo la veía intentarlo, la veía ocultar su desconsuelo a amigos y extraños, a sus hijos… Pero las palabras se le oscurecían en la boca. Vivía a medias, como quien desea soñar pero solo consigue tener pesadillas y se mantiene en vela.

Un día, sus preciosos ojos azules desaprendieron la vida y decidieron cerrarse para siempre. Y yo la echo de menos, más de lo que imaginé. Y tengo miedo, porque no quiero dejar nunca de sonreír a lo bueno que tengo. Incluso aunque a veces me sobren motivos para no hacerlo. Pero no sé si tan sólo cuestión de voluntad. ¿Ama el que así lo quiere? ¿Río si lo deseo?

….

Me acuerdo mucho de ti, Loli, mi niña triste. Estés donde estés, espero que ahora sí sonrías. Te quiero.

A las duras y a las maduras

penasAlgunos días las dificultades más pequeñas se nos hacen gigantes. ¡Nos preocupamos por tantas cosas! Para cada uno, su problema es ese momento el más importante. Quizás transcurrido un tiempo, desde la distancia, descubramos que en realidad no era tan grave, pero en el momento, es NUESTRO GRAN PROBLEMA. Nuestras reacciones pueden variar, porque cada cual se toma las dificultades que le sobrevienen como buenamente puede, pero a menudo nos preocupamos en exceso.

En esta época de mi vida, suele pasarme que cuando un amigo me explica un problema se siente mal. ¿Cómo pueden ellos reconocer un problema en sus vidas cuando el mío siempre parece mucho mayor, una carga excesivamente pesada para añadir más dolor? Yo siempre les digo lo mismo: cada uno de nosotros tiene derecho a quejarse de sus problemas, grandes o pequeños, y no se pueden comparar con los de los demás. ¿Qué tipo de amiga sería yo entonces? ¿Una que no puede escuchar los problemas de otros? Creo que en gran medida el amor es escuchar y compartir alegrías y penas. A las duras y a las maduras. Ojalá compartamos muchas risas, pero compartamos también las tristezas, que en compañía se encogen.

Hazme magia

magiaHazme magia. De la buena, de la que se traduce en ilusión. Magia que me haga sonreír o llorar de risa, que me sorprenda y trastoque tristezas. Hazme magia que me enamore, que me seduzca de noche y de día. Hazme magia de la que lo cura todo con tan sólo un abrazo, de la que limpia y sana sin medida. Hazme magia blanca, magia pura. Magia que ahuyente a los malvados y atraiga a las mejores almas hasta mi vera. Hazme magia que me eleve, me impulse, me enriquezca, hasta hacerme mejor persona, más sabia y buena. Y sobre todo tú, sí tú, dame la magia de tu boca y de tu risa.

Amigo, me dirijo a ti. ¿A quién si no? Es de ti de quien recibo magia. Cada día la siento llegar a espuertas, gratuita, generosa y perfecta. Luis, tú me das magia. Hijo, hermanas, padres, vuestra magia es poderosa. ¿No lo sabíais? Pues no hay verdad más cierta.